El deber como fraternidad

UN VETERANO SCOUT

M Delgado

He decido conectar mis dos hemisferios, el Sur, hasta los dieciocho años; y el Norte donde resido con sesenta y cinco. Me sentía escindido. La distancia había hecho mella profunda. Ahora, después, un puente. Un puente que no he construido solo, me han ayudado mucho, más de lo que pensaba. Me han acogido. No me he sentido un recién-llegado, sino un recién hallado.

He encontrado a mi familia, a mis amigos. Y se lo debo. Les debo que hayan guardado memoria, que hayan sido fieles al amor y la amistad. Saben lo que es el deber.

La Promesa y la Ley Scout se basan en los valores del Movimiento Scout:

Deber para con Dios «- la relación de una persona con los valores espirituales de la vida, la creencia fundamental en una fuerza por encima de la humanidad.

Deber con los demás” – relación de una persona con, y de manera responsable parte de la sociedad en el sentido amplio de la palabra: su familia, la comunidad local, el país y el mundo en general, así como el respeto por los demás y por el mundo natural.

«Deber consigo mismo» – la responsabilidad de una persona para desarrollar su potencial, al máximo, de acuerdo con sus posible

El deber como fraternidad

Nuestro punto de partida, interioridad:

. Mirar con el corazón:

cada hombre/mujer debe ser tratado:

con respeto

y dignidad

cada hombre/mujer debe sentirse tratado

con respeto

y dignidad

cada hombre/mujer:

en su edad

en su entendimiento

piden, solicitan un amor, una atención diferentes: la mesa fraternal ha de estar abierta principalmente a los que tienen menos, a los pobres, los que más buscan, los que más necesitan.

Cada hombre/mujer:

solicitan una atención diferentes, ya que no somos un rebaño de ovejas, sino que cada uno es único en su singularidad.

Preferimos la unión, ya que noS estimulamos a crecer en la comprensión; que unos y otros nos complementamos y enriquecemos. Por ello acogemos a los recién llegados como una dádiva, como un bien; se nos hace más grande la mesa.

La leyes no pueden legislar el amor. (El amor es una disposición interior que tiene como horizonte una utopía). Éste no nace del derecho, que iguala a todos los hombres sino del deber. El deber nos hace diferentes, ya que no todos tenemos las mismas posibilidades de:

  • libertad
  • instrucción
  • bienestar físico
  • participación social
  • etc.

El deber nos impele desde dentro, el derecho desde fuera. El derecho es un regalo, un maná. El deber es nuestro, propio, personal e intransferible. Depende de nuestra personalidad. Y no podemos pretender que su calidad y su calibre sean iguales cuando han surgido de un manantial que brota en un vergel al que emana en tierras áridas. Su potencial no discurrirá igual por un cauce limpio que por contaminaciones y quiebras.

Podemos alcanzar la verdad de nuestra vida, haciendo el bien, cumpliendo con nuestro deber, predicando con el ejemplo (echamos en falta esa actitud en nuestros dirigentes).

Séneca nos dice: «Defiende ante todo el puesto de ser hombre/mujer, que significa:

  • rectitud
  • sacrificio
  • cumplir con el deber»

Compilación a partir de:

  • Promesa scout;
  • El Pare Sant Benet. Publicacions Abadia de Montserrat
  • Raíz y decoro de España. Gregorio Marañón
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